EL LAVADO DE CEREBRO

 

Dr. Renny Yagosesky

Desde siempre, el ser humano ha disfrutado al ejercer influencia sobre las demás. Ego, afán de poder o como queramos llamarlo, lo cierto es que la obediencia de otros, produce fascinación en nuestra psiquis.

De hecho, se han invertido muchos millones y muchos años, para saber qué es lo que seduce a las personas, qué las hace reaccionar y orientarse a hacer el bien o el mal, que los hace constructivos o destructivos, amorosos y odiosos.

Al sol de hoy, ya se sabe mucho sobre la mente y el cerebro, y la historia registra casos de intentos por doblegar y someter al prójimo a veces por la fuerza y otras por el engaño. En el imaginario de muchos, late la aspiración de dominar y ser obedecidos, para lo cual echan mano de múltiples recursos, de los cuales el más sofisticado de todos, es el que se conoce como el “lavado de cerebro”.

Este término, adjudicado con frecuencia al periodista Edward Hunter desde 1951, se refiere el proceso o método mediante el cual personas o grupos intentan controlar a otras personas y grupos, a través de técnicas diversas de manipulación de sus pensamientos, emociones y actos, con la intención de alcanzar beneficios egoístas.

En términos básicos, el lavado de cerebro busca modificar un tipo de comportamiento y sustituirlo por otro, aunque de formas que reducen la libertad de elección y acción de las personas, y promueven en ellas lealtad ciega, resignación y obediencia incondicional, a una autoridad o a una ideología.

No por casualidad, tantos líderes políticos y religiosos han sido acusados de manipular a sus seguidores. Asimismo, incontables vendedores, psicólogos y publicistas han sido vistos como sospechosos. Y por la conducta inescrupulosa de unos, se ha dañado la credibilidad de otros.

La gente común también ha muestra interés en manejar la conducta ajena. He conversado con personas que, en su condición de padres o esposos, confiesan que muchas veces han querido tener los conocimientos o los recursos para “lavar el cerebro de sus parejas o hijos”.

Como un aporte y para ayudarle a evitarse una caída sin aviso, quiero alertarlos en cuanto a las técnicas de “lavado de cerebro” más usadas, de modo que ya, puestos en conocimiento, puedan reconocerlas a tiempo y tengan la oportunidad de defenderse y de elegir voluntariamente y no bajo sugestiones psicológicas que a veces nos aplican sin que podamos siquiera notarlo. ¿Dónde enfocan sus baterías los lavadores de cerebros?

LOS TIPOS DE CONTROL

Quienes tienen la meta de alienarnos, son esencialmente manipuladores profesionales que se enfocan en controlar la atención, la interpretación, la conversación, la emoción, las relaciones, la conducta, el entorno y la privacidad. Asimismo, buscan obtener lealtad extrema, que haga posible la exigencia de confesión, la prioridad de doctrina y hasta lo que se conoce como abstracción de la existencia. Vayamos al detalle:

El control de la atención se propone domesticar nuestra mente para que solo tengamos interés en algunos aspectos de la realidad y no en otros. De esa manera, el controlador logra mantenernos distraídos de ciertas situaciones para que no pensemos en ellas y las ignoremos. Al hacerlo, nos olvidamos de lo que es verdaderamente relevante o urgente para nosotros, así como el mago, que mueve una mano para desenfocarnos, mientras hace el truco con la otra mano.

El control de la interpretación, es un esfuerzo que busca direccionar la manera como se supone que debemos ver, interpretar o explicarnos ciertos eventos asuntos. La meta es que todos tengan un mismo esquema explicativo y que no se piense mucho en algo diferente o mejor. Esta es la tumba de nuestro sentido crítico y de nuestra autonomía intelectual.

El control verbal se refiere a modos de acostumbramiento o de condicionamiento, que se basa en el uso repetitivo de ciertos términos y en la satanización o exclusión de otros. Al hacer esto, nuestra mente se inunda de un tipo específico de temas y contenidos verbales, pero ignora, descarta o descalifica otros igualmente relevantes, sobre los cuales ya no se habla.

El control emocional busca que tiene experimentemos solamente o preferencialmente ciertas emociones. Así se nos puede conducir más fácilmente a la ejecución de ciertas conductas. Si te acostumbras a enfocarte en emociones específicas como rabia y miedo, comportamientos como desconfiar, protegerte, incomunicarte y atacar a otros, terminarán por parecerte “algo normal”.

El control de la conducta tiene el objeto de llevarnos a modos de vida ritualizados, circulares, predefinidos, lo cual se coarta nuestra libertad de elección y nos convertimos en seres rutinarios, preso de hábitos elegidos por otros.

El control relacional tiene la meta de inducirnos a vincularnos con unas personas, pero no con otras que terminan siendo segregadas y hasta prohibidas. En ciertos grupos se pide a los miembros que pongan a sus “compañeros” por encima de todos los demás, incluyendo a su familia natural. Y en algunos casos, se les puede pedir que odien a otros, a quienes se considera como nocivos, malos, perversos o enemigos.

El control del entorno, se esfuerza en establecer los espacios y lugares “permitidos” o “sugeridos” para visitar o estar, y se prohíben otros a los que no se supone que no se debe asistir. Ciertos territorios serán considerados importantes, santos o especiales, y otros banales, satánicos o indeseables.

El control de la privacidad, es también objeto de algunos lavadores de cerebro. Conocemos de casos de manipulación religiosa, en la que se controla la sexualidad de las personas y se vulnera su dignidad, en razón de los objetivos de los jefes. En otros contextos, se realizan ritos sexuales que perjudican a unos, en beneficio del poder y del placer de otros.

La exigencia de confesión, es una práctica a través de la cual se adoctrina a los miembros de un grupo para que revelen sus secretos y cuenten lo que ven y oyen hacer a otros. La deslealtad se premia y se viola el derecho a la privacidad.

La prioridad de doctrina, es una manipulación extrema, pues se le enseña a una persona que la ideología vale más que la propia vida. Esto explica los frecuentes actos fanáticos, en los que se invita a los más sugestionables y leales, a inmolarse “por amor a la causa”, lo que algunos podrían tipificar de alteración o trastorno en el orden psicológico y psiquiátrico, en razón de sus componentes irracionales, inadaptados y delictivos.

La abstracción de la existencia, se basa en un trabajo mental de desapego al cuerpo y a la vida, de forma tal que la persona ya “trabajada”, comienza a dudar del valor de su vida y a rechazar su cuerpo, al extremo pensar en el suicidio.

LOS MÉTODOS

Para lograr sus metas, estos grupos se sirven de métodos potenciadores, como: vestuarios especiales, rituales de pertenencia, exaltación afectiva, repetición de ideas, cantos sugestivos y amenazas y culpabilizaciones.

Es cierto que todos podemos acudir en algún momento a la manipulación para lograr ciertas metas con algunas personas. Sin embargo, la experiencia muestra que tales intentos no tienen un final feliz. Sin embargo, hay quienes se proponen lograr en otros una transformación mental, de la cual es necesario  defenderse.

¿QUÉ HACER?

¿Qué podemos hacer para no caer en estas trampas psicológicas y ser victimas adicionales en la lista de los incautos? Vayamos a las sugerencias:

  • – Si alguien les invita a reuniones “extrañas”, infórmese antes o vaya acompañado
  • – Cuídese de los mensajes repetitivos que le impulsan a actuar sin razonar.
  • – Asegúrese si desea repetir voluntariamente ideas, canciones y consignas únicas.
  • – Preste atención cuando perciba adoración ciega hacia ciertas personas.
  • – Observe si hay simplificación del mensaje (bueno-malo/ amigo-enemigo)
  • – Manténgase alerta ante las recomendaciones de leer alguna literatura única.
  • – Desconfíe de las jerarquías eternas e intocables.
  • – No crea en lo que se le presenta, sin respaldo de evidencias.
  • – No revele verbalmente o por escrito datos privados a desconocidos.
  • – Si siente que le presionan de manera inadecuada o desmedida, aléjese.
  • – Si considera que le han “lavado el cerebro”, pida ayuda.

Recuerde que usted es una persona con mentalidad propia, capaz de decidir lo que quiere y no quiere, lo que le gusta o le disgusta, lo conveniente y lo inconveniente para sus intereses particulares; que la maldad suele disfrazarse de bondad; y que prácticamente todo puede y debe ser sometido a la revisión de la consciencia y la inteligencia. Gracias por leerme.

El Dr. Renny Yagosesky es PhD en Psicología, Conferencista y Escritor
RRSS: @doctorrenny

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