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LOS PADRES MALTRATADORES

Dr. Renny Yagosesky

Dr. Renny  Yagosesky

No exagero al decir que una de las tareas más complejas de la vida humana es criar un hijo, pues se trata de una responsabilidad gigantesca, si consideramos que traer una vida al mundo requiere un compromiso prolongado en el tiempo y la decisión de brindarle atención, cuidado, respeto, educación y apoyo.

Sin embargo, no todos parecen saber manejar el asunto de manera positiva, pues abundan las historias de maltrato paterno, que revelan ignorancia, inconsciencia, desesperación e incluso crueldad en ciertos entornos familiares. En estos casos,  lejos de garantizar seguridad y posibilidades de realización al vástago, se les somete a vivir en ambientes que son hostiles y riesgosos para cualquier niño. Así, las esperanzas de tener una buena vida, tienden a esfumarse, para dar paso a distintos modos de abuso, que dejan rastros de sufrimiento a veces imborrables.

No hay futuro edificante en un hogar en el que se vulneran los derechos de los niños, donde se les maltrata y se les impide desarrollar sus potencialidades. Y a veces esto ocurre ante la mirada cómplice de amigos, vecinos y familiares de esos padres disfuncionales.

El maltrato puede ser físico, emocional, moral o sexual, en forma de pellizcos, cachetadas, empujones, sacudidas o patadas; también como un frecuente señalamiento de supuestos “defectos”, que hacen a los niños sentirse feos, gordos, ignorantes o torpes; en forma de gritos, ofensas y burlas recurrentes; como impedimento del esparcimiento, diversión y reunión con sus amistades; como obligación de tener que trabajar; como invasión a la privacidad; en forma de amenazas o abandonos en lugares solitarios, desconocidos o peligrosos; como negación de ayuda cuando esta es solicitada de manera explícita; como indiferencia o incomunicación; en forma de comparaciones, exigencias elevadas no acordes con su rol o su edad; como obligación de vestirse de maneras que no les gusta; y como indiferencia ante sus sentimientos. Estas son las formas más vistas y nocivas de maltrato infantil por parte de padres, hermanos y otros familiares.

Las causas de este comportamiento son diversas: experiencia personal y cultural de maltrato, que induce a repetir el “guión” familiar; la sobre carga de estrés y las frustraciones personales; la complicidad por inercia de parientes (no me meto en eso); y una debilidad institucional que se ve rebasada por la situación. Estos y otros factores favorecen la perpetuidad de estos infiernos en miniatura.

Cuando se formulan los llamados de atención a los padres maltratadores, ante cualquier llamado de atención, las justificaciones y bravuconas no se hacen esperar. Lo común es escuchar respuestas como: “ese no es problema suyo”, “a ese lo parí yo”, “yo soy quien lo mantiene”, “que haga caso y ya”, “si quieren que me denuncien”, “es que tú no sabes lo que es vivir con este muchacho», «es demasiado travieso», «ya no sé qué hacer», «es el estrés que me hace actuar así», «yo los crío como me criaron, y yo no tengo nada de malo», etc. Muy pocos tienen la madurez, la sensibilidad y la valentía, para revisarse y rectificar.

Ya la psicología ha probado las consecuencias de este tipo de trato, que afecta la autoestima y convierte a los niños en seres acomplejados, incapaces de defender sus derechos,  así como en adultos agresivos que reaccionan de manera desproporcionada ante cualquier diferencia y llegan fácil y rápidamente a desenlaces violentos. Muchos, que se sienten decepcionados de la vida, toman el camino del delito  y otros se culpan y se castigan con la enfermedad y en ocasiones llegan al extremo de pensar en acabar con sus vidas. Y todo, una consecuencia de la mala semilla sembrada por padres de pocos valores y mucha rabia que no lograron comprender el valor  del amor y del respeto en su labor de formadores de conciencia.

Adecuada es sobre esto la reflexión de Ronald Hubbard, conocido escritor y estudioso del comportamiento humano. En su opinión: «Los niños no son perros a quienes se pueda adiestrar como tales, ni son artículos controlables. Son una especie particular de hombre o mujer, que no ha logrado su desarrollo completo».

Por su parte, Virginia Satir, la conocida terapeuta y experta en autoestima,  proponía en sus talleres de integración familiar, que los padres actuaran como niños, a fin de que pudieran sentir lo que sus hijos sentían. Y hacía que los  adultos  levantaran sus brazos durante largo rato como pidiendo ser cargados. Además, los inducía a hablar sin recibir respuesta y hacía que se les empujara, gritara, pellizcara y denigrara. Buscaba promover una mayor comprensión del rol de padres y contribuir a que el ejemplo y el trato paterno fuese el adecuado, pues como ya he escrito antes: «Los hijos no oyen consejos, siguen ejemplos.

La idea es clara: Tener un hijo es una decisión trascendente, un gran reto, por lo que no se debe ser padre o madre, para resolver un problema de pareja, para “cumplir con la sociedad” o para no quedarse solo (o sola). La paternidad es un evento sagrado y debe tomarse muy en serio. Hagamos una reflexión positiva que mejore las relaciones entre padres e hijos. No hay futuro sin presente. El hombre de mañana es el niño de hoy. Niño feliz, adulto feliz. Gracias por leerme. @doctorrenny

El Dr. Renny Yagosesky es PhD y MSc. en Psicología, Conferencista y Escritor

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4 comentarios

  1. Isabel. Guerrero dice:

    Excelente Dr. No tiene idea de lo que UD me nutre con sus post y artículos, he aprendido mucho a través de UD. Dios lo bendiga grandemente

  2. jesus martinez dice:

    Excelente Dr Renny. Realmente su articulo revela verdades convenciendome que el comportamiento de un adulto es el reflejo de como fue criado.

  3. Joel Guedez dice:

    Que excelente articulo, muy buena reflexión. Dios quiera muchos Padres pudieran leer, recapaciten en el trato y cuido de los hijos.. Atendieran de un modo mejor, tratando de dar el mejor ejemplo que el niño creciera con valor, moral y respeto.. Y como siempre digo que los valores están, sólo que debemos sacarlos y retomarlos y resaltar, ya que nosotros somos parte de la sociedad, y quién más para mejorar como tal.. De allí recuperar una sociedad que debe ser enrrumbada a un mejor País.

  4. Nancy López dice:

    Excelente mensaje! . Ciertamente ejercer la crianza de niños es de gran responsabilidad pero no implica el maltrato para su disciplina. Teniendo en cuenta que los niños son individuos con derechos a su integridad física y psicológica; en este sentido la legislación especial en Venezuela, LOPNNA, art. 254: establece como delito de Trato cruel para quienes sometan a niños,niñas y/o adolescentes bajo su autoridad o vigilancia a trato cruel o maltrato físico o psicológico…. Por lo que la conducta de padres maltratadores es una situación grave para la crianza y formación de un niño ,y un delito con su correspondiente pena.

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